En Guadalajara siempre manda el mismo

El mariachi y el tequila son iconos mexicanos ante el mundo, ambos provenientes del mismo lugar: Jalisco, estado que posee actualmente a 2 equipos en la máxima categoría del fútbol mexicano como lo son Chivas y Atlas quienes cuentan con historias contrastantes y con grandes diferencias en sus palmares ya que los rojiblancos cuentan con 12 títulos de liga colocándose así entre los clubes más grandes del balompié azteca, mientras que los rojinegros apenas han levantado 1 vez el mismo trofeo en 103 años de vida, sin embargo estas diferencias importan poco si ambas instituciones se confrontan en el césped ya que más que tres puntos en disputa, es el honor y la supremacía por una ciudad lo que está en juego

El sábado 7 de marzo del 2020 la perla tapatía se paralizó de nuevo

Esquina de Manuel López Cotilla con Av. 16 de Septiembre

Dan las siete de la tarde y la Avenida 16 de Septiembre ya olea con colores de dos contingentes a quienes el rojo une pero el tablero de ajedrez divide marcando un conflicto en la tendencia textil por ver que monocromático se lleva mejor con el color de la sangre, misma que acelera su flujo mientras el aficionado se acerca cada vez más al Estadio Jalisco, recinto que será testigo otra vez de un choque de hermanastros que nunca terminan por llevarse bien. Una Italika con 2 rojinegros sin casco avanza en dirección a Calzada Independencia, avenida que no solo divide la parte bonita de la peligrosa de la ciudad en palabras de Javier, conductor de Uber que se dirigía al coliseo que albergara los juegos de local de ambos equipos hasta hace 10 años cuando en el aledaño Zapopán terminará de construirse el nuevo estadio del Club Deportivo Guadalajara.

Dos escenas curiosas antes de arribar, la primera toma por sorpresa y aparece en forma de camión Mercedez Benz con el escudo chiva tatuado y es que el vehículo transporta jugadores, cuerpo técnico, parte del staff y la esperanza de más de medio país que anhela llevarse los tres puntos en este clásico. Dos semáforos adelante, la luz roja permitió mirar a una patrulla que acechaba o protegía, depende del lado de la calle, a un aficionado rojiblanco que parecía esperar a su rebaño. Es que acá se junta la porra del Chivas y se van en caravana al estadio decía Javier ante la duda de dicha imagen.

Cerrón de puerta, arranque de un Versa y la postal describe un ocaso claro, tan claro como el nombre en el chaleco de la agente policial que ayudaba a ceder el paso a los peatones en busca de pisar Monte Carmelo. A. García M. indicaba los pasos a seguir para el peatón en busca de entrar al estadio entre gritos de llevate la playera provenientes de decenas de puestos alonados, tan fuertes como las invitaciones culinarias a probar la birria, los dogos y las tortas ahogadas para tener algo más que emoción y nervios en el estómago antes de ingresar al inmueble protegido por varios oficiales que prevén algún altercado entre porras, o simplemente revisan que la hebilla de tu cinturón no sea tan grande para ser considerada un arma.

La patrulla custodiando el punto de encuentro de la porra chiva

Un azul cansado se plasma en el concreto que pisan miles de aficionados que recorren los pasillos que dan entrada al estadio, unas pocas escaleras separan la visión atunelada de la apreciación de cancha y asientos que componen el complejo deportivo, mismo que está a una hora de presenciar el Derbi Jaliscience que definirá una vez más al mandamás moral de la ciudad por al menos 6 meses hasta que se vuelvan a encontrar, pero ese pensamiento se esfuma al unísono de ¡Cerveza, cerveza! ¿Cuántas, cuantas? porque no importa si el partido aún no comienza, la oferta y demanda existe sin que el balón esté rodando.

Vista del Estadio Jalisco desde la calle Monte Carmelo

Uno, dos, diez, cien, mil, miles de peluches reposaban en cada uno de los asientos numerados del estadio conformando una pintura atípica que tardó en ser descifrada por la voz del estadio, desminitendo al acomodador que minutos antes dijo que el juguete venia incluido por el precio del boleto. La bocina anunció que la campaña ReLateXJalisco, había colocado en las butacas 50 mil peluches que fueron regalados por la gente de la capital tapatía en apoyo a niños de escasos recursos, con la dinámica de que los espectadores lanzaran al medio tiempo todos los peluches al campo, dónde serían recogidos por varios niños y adultos que eran parte de dicha actividad.

Los equipos saltan a calentar y la primer rareza ocurre: Atlas es abucheado en su propio estadio, dejando entrever que la fanaticada del visitante es mayor, al menos dentro del lugar ¿Un presagio de lo que sucedería en menos de 30 minutos? Posiblemente, pero ahí el concepto de David y Goliath es más factible, aunque pensándolo mejor, cualquier cosa en un clásico es posible ya que las estadísticas no se ponen espinilleras ni vendaje por lo qué aunque puedan marcar una tendencia, no se convierten en factor dentro del desarrollo de los noventa minutos.

¡Echale Antuna! ¡Te amo Chicote! ¡Eres la v*rga Gallo! eran algunos alientos de la grada que lanzaba al jugador de su preferencia, cómo muestra del apoyo incondicional que se venía mientras los jugadores regresaban a los vestidores para colocarse la indumentaria de juego y salir a representar los colores con garra, con pasión y determinación, misma que tenía el vendedor de lonches para ofertar su producto al mejor postor a la voz de ¡Lonches, lonches! y con el fondo de Back In Black de AC/DC fue suficiente para mover su cuello cual jirafa en la sabana, pero para sábana, en la que venía envuelta un bebé tres filas arriba cuando este fue percatado mientras la travesía al sanitario se ejecutaba. Mingitorio comunitario en escuadra y 5 retretes conformaban un espacio de convivencia y miradas agachas entre chicos, medianos y grandes que portaban jerseys rivales pero contaban con un mismo objetivo, vaciar el recipiente antes del pitazo inicial.

Silbato en boca, reloj cronometrado y más de una persinada dieron arranque a una edición más del clásico tapatío que en apenas 6 minutos vio su primera clara de gol en los píes de Jeraldino, el 9 del Atlas que tuvo el espacio y la suerte de quedar frente a Toño Rodríguez, evadiendo a dos zagueros centrales, para efectuar un disparo certero que abriera el marcador, sin embargo eso no ocurrió debido a que el punterazo del chileno fue justo a la dirección del arquero chiva, por lo que los rojinegros desaprovechaban una oportunidad clave de irse arriba en el marcador.

Sería hasta el 18´ cuando Jésus Molina, contención del rebaño, adelantaría a los rojiblancos en el juego tras un cobro de esquina mal rechazado por parte de la defensa atlista que dejó el balón en bandeja de plata para que el 20 de Chivas metiera un derechazo cruzado que terminaria encajado en el fondo de las redes rojinegras. 1-0 y el Jalisco se caía teñido de rojo y blanco al son de ¡Chivas, chivas!

¿Se han puesto a pensar la infinidad de cosas que pasan en 10 minutos? Seguro que sí, ya que del minuto 30 al 40 transcurrieron los segundos más intensos del encuentro. Primero Germán Conti y Jesús Sanchez se hicieron de palabras y uno que otro encaramiento tras un encontronazo buscando el balón, el saldo fue una amarilla para cada uno en el 32´ siendo este el aviso de lo que se venía. Al 35´ Alexis Vega conducía el balón intentando pasar medio campo cuando el esférico se le adelanta y en su búsqueda por recuperarlo, propina una plancha a la tibia del argentino Conti, que tras ser vista en el VAR por Jorge Isaac Rojas, colegiado del encuentro, provocó la expulsión del delantero mexicano dejando así al Rebaño con 10 jugadores. 3 minutos duraría la ventaja numérica para los Zorros ya que Martín Nervo se barría temerariamente sobre Uriel Antuna, generando así una nueva tarjeta roja en el partido dejando a ambas escuadras con diez sobre el pasto.

Chivas lucía superior hacia el final de la primera parte, llegaba con facilidad a territorio enemigo y lo hacía en más de una ocasión pero sería en el 42´que tras un pase largo y bombeado de Jesús Sanchez, Isaac Brizuela recepcionara de manera magistral ante la marca de un rojinegro, conduciera un poco y cediera a un José Juan Macías que marcaría el segundo para el rebaño tras una recepción dirigida y un disparo razo a la izquierda del arquero Camilo Vargas provocando la euforia en la tribuna al grado de mirar una lluvia de peluches anticipada, sí, la gente enloqueció e ignoró el propósito de la noble actividad de medio tiempo y comenzó a aventar todos los ositos a la cancha.

Muchos ya se levantaban de su asiento cuando otra tarjeta roja salió a la luz, esta vez para el jóven Fernando Beltrán, camiseta rojiblanca número 26 que sería expulsado por un aparente pisotón aunque poco duraría la alegría de los zorros ya que tras una nueva revisión del VAR, el arbitro central cambiaría su decisión a una preventiva tarjeta canaria ante la protesta de más de un atlista. 2-0 al descanso que mostraba a un rebaño letal con un juego dinámico que exhibía las carencias del combinado de la Academia.

Personas aglutinadas intentando formar una fila para el baño, otros comprando marquesitas y algunos muchos rellenando de cebada al corazón para ver si era posible alegrarse más. Sonrisas y confianza por parte del aficionado chiva que contrastaba con el semblante serio y cabizbajo del hincha rojinegro, una serie de matices que no importó a la hora de salvar la dinámica peluchesca con una voz del cielo que hacia una cuenta regresiva para dar luz verde al lanzamiento de los afelpados, al menos de los pocos que quedaban sin lanzar. Quince minutos y docenas de vendedores pasaron para dar inicio a la segunda parte del encuentro.

Once rojiblancos que lucían calmos con la ventaja y se dedicaban a tocar el balón esperando que los académicos los corretearan en busca de quitarles el balón para cansarlos, y sí, la furia salió al campo con otro chip tras un regaño de Rafa Puente y dos sustituciones en la escuadra que refrescaban la energía y esperanza de empatar el juego lo más pronto posible, esperando que Brayton Vázquez y Cristopher Trejo inyectaran esa motivación a un combinado que se vio muy limitado a la hora de contrarrestar el dinamismo chiva.

Diez minutos del complemento y apenas una tímida llegada de los locales en pies de Javier Correa quien disparó desviadamente y apenas provoco un gesto en el canserbero del rebaño, quién con ambas manos sincronizadas en un movimiento paralelo y hacia abajo pedia la calma a la zaga central. Los primeros bostezos aparecían, primero del niño, después de la niña hasta llegar al chavo que ofertaba guasanas, una botana típica del estado que consiste en un garbanzo verde cocido en agua con sal, al cual se le puede echar salsita y limón al gusto, aunque tan a gusto no estaba un sujeto atlista en los asientos VIP, ya que comenzó a hacerse de palabras con un chivahermano que supuestamente se había burlado de él ¿Será? Quizá sus seis apilados vasos plásticos de amarillo fermento ya le habían movido tres neuronas.

Cobro de falta por parte de Fernando Beltrán

De repente, cuando el partido lucía flojo, Jesus Molina conecta una chilena al 58´ tras una serie de rebotes que logra atajar Camilo Vargas, mandando el balón a córner y evitando el tercer clavo del ataúd que sentenciaría de manera temprana el encuentro. Si, Chucho sabe que pudo ser uno de los goles más lindos de su carrera y lo refleja en su fuerte sonrisa, de esas en las que los dientes se aprietan y la nariz se arruga, consciente de lo que hubiera sido pero atento a lo que estaba por venir tras un resoplo que le acomodó las ideas y el copete al central que lo marcaba en el tiro de esquina.

Al 67´entraba Mauricio Cuero quemando así todas las modificaciones rojinegras con la fe puesta en el colombiano para que fuera el factor determinante a la hora de inclinar la balanza hacia los suyos. 6 minutos más tarde, el central Conti remató de cabeza dentro del área, provocando el exceso de mirada de Toño Rodríguez que parecía tener guantes en las pupilas buscando desviar la trayectoria de una pelota que paso apenas a un costado del marco que defendía. Minutos finales y el Atlas comenzaba a meter presión en búsqueda de un tanto.

Buscaba el zorro, intentaba escabullirse entre zagueros pero no podía, se acercaba y daba sensación de peligro pero no concretaba, aunque logro encajonar a un Deportivo Guadalajara que jugó al contragolpe durante los ultimos quince, y en una de sus escapadas, el Chapito Sánchez recorrió la banda derecha para ceder el balón a un J.J Macías ubicado en la lateral de la cancha, comó si de un extremo se tratára, y vaya que su agilidad lo camuflajeo como uno debido a un par de fintas que sumadas dieron como resultado un caño y un disparo de tres dedos que se negó a la inmortalidad cuando salió rozando el poste que permitía un nuevo saque de meta para un apurado Vargas que pedía salir a los suyos.

Centros y pases filtrados pellizcaban el aréa de las Chivas, quienes no cedían ante la exhausta insistencia de unos rojinegros que no descansarían hasta ver un balón suyo en la red, y cómo la defensa también es humana, puede ponerse errática después de una serie de intentos peligrosos , Molina se barría intensamente buscando arrebatar la esférica a Jeraldino fallando en el intento, seña clara del colegiado apuntando con mano de cuchillo al manchón penal. Si, el Atlas tenía chance de disminuir la ventaja rojiblanca a 7´del final.

Cruzado a la derecha engañando al arquero y el amuleto Cuero, quién entrara minutos atrás , colocaba al Atlas a un gol del empate ante su acérrimo rival quedando solo 5 minutos en el encuentro más el añadido, convirtiendo a un partido que parecía decidido en una batalla dónde los nervios jugaban parte importante, convirtiendo el tiempo en horas para los rojiblancos y segundos para los rojinegros.

Hasta el incrédulo que ya subía las escaleras hacia el túnel que lo llevaría a su auto se sentó para ver un final de frenesí con un equipo que bombardeaba de pelotas el area enemiga y una escuadra que rechazaba las granadas desde su trinchera, con la promesa de que nos les estallarían en las manos. Frenesí que existió hasta la bocanada expulsada en ocarina del referee, quién con la mano en alto daba por finalizada una edición más del clásico tapatío dando por vencedor al de siempre, el de casi siempre, al hijo consentido de la ciudad de las cinco as, al vecino incómodo que no te deja dormir por los festejos con música de las 2 AM, a ese conocido que envidias por lo mucho que ha logrado viniendo del mismo barrio, a ese inevitable que por su historia no te dejará ver la luz de sol por un buen rato más y seguirás viviendo a su sombra. Guadalajara es de Chivas y lo será por un buen rato, o al menos hasta la próxima batalla.

La discapacidad está en la mente: Víctor Olalde, portero de la Selección Mexicana de Amputados

Una sola convicción, evitar que el balón cruce la línea de gol sin importar la instancia o circunstancia. Talento y ambición tan grande como para atajar bajo el Acueducto de Querétaro usando los cinco sentidos, dos brazos y una sola mano.

Victor Olalde, portero actual del Deportivo San Miguel

Lomas de Casa Blanca vio crecer a un muchacho con talento nato para estar bajo los tres postes y es que desde su infancia, Víctor se desempeñaba como guardameta en canchas queretanas defendiendo los colores de diversos equipos para ligas municipales y estatales. De orígen humilde y trabajador, con una estura un poco mayor al hombre promedio mexicano, el ahora arquero de la Selección Mexicana de Fútbol de Amputados aprendió a ganarse la vida y la confianza de sus compañeros a temprana edad.

Entrevista vía videollamada con Víctor.

A los 20 años, el joven del sur del centro de Santiago de Querétaro trabajaba en la empresa XOLOX S.A de C.V, fabrica especializada en la creación de piezas metálicas para automóviles y que a causas del destino, marcaría un antes y un después en su vida. Víctor perdería la mano derecha en un accidente laboral. Una escena de horror que terminó en el traslado al hospital y a la larga, dejaría secuelas con baches mentales que lucían imposibles de superar.

Olalde en su vuelo por detener el balón

«Caí en una depresión muy fea, no quería que la gente me viera y casi ni salía de mi casa. Solo mi familia supo que no tenia una mano por mucho tiempo, temía mucho a que me vieran y me dijeran mocho o manco […] fueron tiempos complicados»

Y es que Olalde perdió una mano, pero no el corazón ya que se casó y formó una hermosa familia que lo supo apoyar en todo momento. Palabras de aliento de su esposa y abrazos de sus hijos fueron y son el motor de Víctor para entender que en la vida el que se rinde pierde, y el guardavallas no estaba dispuesto a recibir otro gol del destino.

Primera invitación de la AMFA a Víctor para formar parte del Preselectivo Nacional

Oye tú ¿No te interesa jugar fútbol? fueron las palabras que sorprendieron a un Víctor con prótesis caminando, quién respondió con otra pregunta ¿Yo? Unos minutos intercambiando diálogos fueron necesarios para que Olalde se fuera a casa para pensar la propuesta, volver al terreno de juego tras 15 años de ausencia pero con una condición que no le agradaba del todo: porterear sin su prótesis.

Los fantasmas de un pasado acomplejado parecían rondar de nuevo sobre la cabeza de Víctor, hasta que la pasión por parar la pelota venció todo miedo. El queretano se presentó a un par de partidos amistosos donde tomó confianza y aprendió una nueva manera de jugar al fútbol, con compañeros y rivales faltos de alguna articulación que reemplazaban con muletas. Así en 2015 tras mucho esfuerzo y reclutamiento a lo largo del país, se creo la Liga Mexicana de Fútbol de Amputados siendo Olalde el primer arquero en la historia del Club León FPA.

Olalde como portero titular de la Selección Mexicana de Amputados

Gracias a extraordianarias actuaciones, Víctor logró ser convocado a la Selección Mexicana de Fútbol para Amputados que disputaría el Mundial en 2018, con sede en Jalisco, dónde consiguío la titularidad en 5 de 8 cotejos que llevarían al combinado nacional a ocupar la cuarta posición al finalizar el torneo.

«Cuando me llamaron para el Mundial, yo me sentía muy emocionado porque sabía que después de todo lo que pasó, yo ya salia ganando […] me pude convertir en un ejemplo para mi familia y eso al final de todo es lo que cuenta»

Víctor durante el sorteo de grupos del Mundial para Amputados del 2018

Actualmente Olalde defiende los colores del Deportivo San Miguel LFA , con quién ha llegado en un par de ocasiones a la semifinal y aspira en un futuro cercano hacerse con el trofeo que ha estado durante todas las ediciones (4) bajo el yugo de Tigres UANL AMP. Hoy en día Víctor se muestra agradecido con Dios por permitirle vivir tantas experiencias, darle un empleo estable como jefe de piso en la agencia Alemania Motors y dejarle contar con aliados de acero como lo son los integrantes de su familia, asegurando que son el pilar que lo impulsa a levantarse de la cama todos los días.

«Con el tiempo me di cuenta que la discapacidad estaba en mi mente y no en mi mano, y si algo le puedo decir a los que ya se derrotaron es que le echen ganas porque tienen todo para salir adelante»

Foto oficial del Deportivo San Miguel de cara a una nueva temporada

Las Arboledas se conquistan sin Cortés

Xavier Iturraspe es un bilbaíno de 49 años que vive en la colonia Narvarte desde hace una década, su esposa Rosaura es mexicana graduada en Sociología por la Universidad del País Vasco, a quién conoció hace 18 años mientras el terminaba sus estudios en Ciencia Política. La suma de doce meses de noviazgo más una boda dio como resultado 4 par de pies pálidos que ahora se encargan de anotar goles en el Parque de las Arboledas.

Iker controla el balón ante la vista de Joaquín

Iker, Rafa, Aleix y Joaquín, en orden descendente de edad y estatura, son el equipo enrachado del mes de Febrero bajo la dirección de Xavi, su padre y portero quien a base de indicaciones gritadas y decenas de joderes, intenta llevar a sus críos a la victoria.

El rival en turno, un viejo conocido, un equipo conformado por Sebas y Paco, ambos niños, y tres adultos, Julián, Ramiro y Toño, estos dos últimos con Discapacidad Intelectual Moderada, equivalente a un CI de 35 a 50, por lo que forman parte del 10% de la población con alguna patología psiquiátrica.
Julián de 43 es chófer de Uber con una Ingeniería en Sistemas Computacionales por parte del IPN, y vaya que forma un «impenetrable sistema defensivo» para evitar los ataques contrarios ¡I.S.D chavos, I.S.D! ¡ATENTOS!

Apenas cinco minutos del primero de dos tiempos de quince y ya iban 5 a 3 a favor de los conquistadores, Iker se ha despachado cuatro golitos con 15 años cumplidos y una bazooka en la pierna izquierda, que con que apenas apunte provoca el agache de Sebas quien teme al misil y prefiere que la red que defiende sea el objetivo y no su boca chimuela.

Voltereta sorpresiva a nada de acabar la primer parte, 8 a 6 gracias a la entrega exhaustiva y agresiva (rayando en lo ilegal) de Toño, quién con enjundia sacó el orgullo y su paliacate del Cruz Azul que ató rápidamente a su frente, convirtiéndolo en un temido contención que recuperaba cualquier balón en pies extranjeros, cómo si de una venganza se tratara por la colonización ya que más de una vez, un recuerdito les dejaba a los invasores. «Es que no puede medir su fuerza» susurraba Julián a Xavier a forma de disculpa esperando que no se molestará con el aficionado a la máquina «Dale macho que así se curten los chicos» , aunque no creo que las lágrimas de Aleix o la rodilla raspada de Joaquín opinaran lo mismo.

La familia queda a la expectativa de un tiro

9 a 7 al descanso, un Iker desconcertado con el rendimiento de sus hermanos, azotando su botella de Bonafont contra la tierra que provocó un aspavientos del Iturraspe mayor, haciendo énfasis en la función que cada uno de los rubios retoños tenía sobre el terreno de juego. Por otra parte, Toñito recibe una sugerencia de su capitán aludiendo a no ser brusco con los muchachos, a lo que él responde «Pudo badón, no e fata» lo cuál provoca la risa de Sebas y Paco, que también se habían reído hace rato cuando escucharon impenetrable, es curioso pensar lo que pasó en las mentes de los chiquillos pero esa curiosidad se esfumó con el grito de Ramiro «¡No se dian de mi migo!» y pum, silencio de ambas bancas cómo si se hubiera muerto alguien, ah sí, el descanso. Hora de la segunda parte.

Pareciera que el reajuste de estrategia y actitud le sirvió a los españoles porque de inmediato se fueron con todo hacia la portería rival, perforandola en dos, tres, seis ocasiones en apenas 5 minutos «Solo denme el balón a mí» decía un altanero Rafael que no había aparecido en todo el encuentro hasta que se despachó 6 asistencias y una tercia de caderas, y es que el adolescente parecía una bailarina de ballet en sus desplazamientos sobre el concreto, tan elegante con la esférica como el nombre que cargaba a su espalda: A. Iniesta, trazos y magia a la par de su zancada que hacía recordar las mejores etapas del fantasmita en Cataluña.

Tensión y preocupación del lado azteca, Ramiro amenazaba con irse y llevarse su balón tras el resultado cuesta arriba que tenían que cambiar, Julián intentaba quitarle el miedo al balón a Sebas y Toñito repartia leña a diestra y siniestra. La esperanza lucía perdida hasta que un envalentonado Paquito, se ponía de portero a pesar de su falta de estatura y dedos para llenar los guantes con la promesa de qué nada iba a entrar, su ausencia de centímetros se vio opacada por su exceso de actitud «¡Eso enano! Échenle chavos que si podemos» alentaba Julián a un equipo que no vería caer Tenochtitlán dos veces.

La resistencia de la defensa vasca se vio fuerte hasta el momento en que Toñito se sumó a la delantera, por la sencilla razón de qué preferían dejar vulnerable a su padre en la portería que tener otro moretón en la espinilla. «Ya detenlas papá» decía con cinismo Aleix tras el gol del empate marcado por un punterazo de Antonio que festejó como si hubiera ganado el mundial, brincando con ambos puños en alto y rodando tres veces sobre el suelo. 13 a 13 con un minuto restante, dos nubes que se posaron en la cancha y tres gritos de Xavi pidiendo concentración.

Julían impide el paso de Aleix

Última jugada, la bocha está en dominio de los mestizos que distribuyen como Guardado hasta encontrar un hueco para jalar del gatillo, la oportunidad aparece, Julián mete un derechazo que Iker tapa con su pantorrilla, lo que hace qué el balón se eleve con la consigna de ser de quién peleé por el. Xavier toma la iniciativa y salta mientras Ramiro saca un es mía durante su brinco, choque de cabezas que dibuja una escena escalofriante, Ramiro cae inconsciente al suelo.

Gente tras la reja azul se asusta y ofrece ayuda, algunas señoras optan por voltear y taparse el rostro soltando un Ay Dios, Sebas y Paco se abrazan y lloran. Una atmósfera de horror se encapsulaba hasta que Julián pidió calma, «Ayúdame Xavi, agárrale la cabeza», el castellano asentó y comenzó a mover el cráneo del afectado de un lado al otro mientras el chófer de Uber ponía el cuerpo de Ramiro de lado, ambos con un temple relajado, cómo si con una cosa rutinaria estuvieran lidiando. Cuestión de segundos para que el lampareado se levantara con una sonrisa, cómo si San Pedro le hubiera contado un chiste, la paz volvía.

«Ten Rami, te hice penal, es gol gana» Xavier le daba el balón a un confundido Ramiro en un acto de empatía y humildad ante la sorpresa y reproche de sus cuatro hijos que no estaban nada contentos, y como no estarlo si estaban a un tiro de perder su invicto. Ramiro solo se reía miéntras acomodaba a la número 5 en el manchón «Vamos a ganar chavos» presagiaba ¿Han escuchado eso de no cantar victoria antes de tiempo? Seguro que el buen Rami no porque encarrerado, metió un punterazo que se estrelló en el travesaño y dió raíz a una serie de rebotes que terminó en un contragolpe letal, pase bombeado de Rafa a Iker que definía de volea al ángulo, se acabó, la conquista de Las Arboledas se concretaba ante la incredulidad de Toño y los puñetazos al suelo de Paquito, que con tristeza en sus ojos se lamentaba por no poder cumplir su promesa. «Ya chaparro, te rifaste, fue el único gol que te metieron desde que te pusiste» consolaba Julián al niño que se quitaba sus guantes y un par de mocos escurridos por su llanto. Una chamoyada y unas papas serían suficientes para alivianar al chamaco, quién antes de abandonar la cancha se despedía con un chocalas de sus amigos dejando una frase sonriente al aire «El otro domingo no me metes gol Iker».

Paquito se prepara para atajar un disparo
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