El fútbol volvió al país de la bota y lo hizo a través de la Coppa Italia en una semifinal de vuelta entre la Juventus y el AC Milan que prometía reavivar la llama que una pandemia apago hace 3 meses. El mundo pendiente (cómo casi siempre) al astro portugués, en búsqueda de una pincelada del genio de Madeira, quién prefirió guardar la pintura y el lienzo para otra ocasión.

El 12 de junio la pelota sonrió de nueva cuenta, esta vez en Turín para rodar en la alfombra del Allianz Stadium y ser conducida por 22 hombres que se quitaban el cubrebocas después de mucho. Cristiano era uno de ellos, esperando traducir los días de encierro en goles, que ante tanta incertidumbre hacen falta.

Pitaba el colegiado y dos minutos bastaron para la primera acción de peligro por parte de los bianconeri en pies de Douglas Costa, quién mandaba al balón por un costado. Veíamos a una Juve que aunque tuviera su pase asegurado si el marcador no se movía, intentaba de todas las formas posibles mover las redes milanesas.

Al minuto 15, CR7 tenía la oportunidad perfecta de volver con el pie derecho a la actividad futbolística al conseguir un penal para la Juventus tras una mano de Andrea Conti , quién hizo un movimiento no natural del brazo que terminó desviando la trayectoria de la pelota dentro del área. El Var y un error del zaguero italiano ponían en bandeja de plata un gol para el ídolo de masas, para la máquina portuguesa. Tres, dos, uno y fuego para el derechazo cruzado que terminaría estrellándose en el poste de un Donnarumma que había adivinado la trayectoria del esférico.
¿Cómo mantener boquiabiertos a los miles (quizá millones) que miraban el partido, durante 13 segundos? Fácil, ver a Cristiano Ronaldo fallando un penal seguido de la patada de Ante Rebic, digna de un cinta negra, que impacto al brasileño Danilo. Dos cosas confirmamos en este caso: A Cris le faltó suerte y al croata le sobro pierna. Roja directa y el encuentro se inclinaba a favor de los locales, teniendo más de 75 minutos con un jugador más que el rival.

Parece que el errar desde los once pasos, provocó en El Bicho un bajón en su rendimiento dentro del terreno de juego, ya que se le vió poco involucrado en las jugadas de peligro que atentaban al marco rossoneri . Pases de rutina y un entusiasmo por ser el receptor de ese último pase, ese último centro fue la generación máxima de un astro que demuestra ser humano, que nos hace saber que a él también le pesa volver a la normalidad. La jugada que evidenció de manera más clara esta falta de ritmo fue un pase a profundidad lanzado hacia el crack portugués, de esos que le encanta tomar después de hacer un pique impresionante para ganar ventaja sobre el marcador. Bueno, Simon Kjaer se barrio antes que Cris y le quitó el balón aún cuando Ronaldo las llevaba de ganar.

A pesar de no ser el mejor día para el siete blanquinegro, el equipo líder de la Serie A logró clasificar a la final de la Coppa. Sí, hoy Ronaldo no anduvo fino, pero es cuestión de tiempo para volver a ver a la bestia resurgir y rugir, aunque sea ante butacas vacías.
