Xavier Iturraspe es un bilbaíno de 49 años que vive en la colonia Narvarte desde hace una década, su esposa Rosaura es mexicana graduada en Sociología por la Universidad del País Vasco, a quién conoció hace 18 años mientras el terminaba sus estudios en Ciencia Política. La suma de doce meses de noviazgo más una boda dio como resultado 4 par de pies pálidos que ahora se encargan de anotar goles en el Parque de las Arboledas.

Iker, Rafa, Aleix y Joaquín, en orden descendente de edad y estatura, son el equipo enrachado del mes de Febrero bajo la dirección de Xavi, su padre y portero quien a base de indicaciones gritadas y decenas de joderes, intenta llevar a sus críos a la victoria.
El rival en turno, un viejo conocido, un equipo conformado por Sebas y Paco, ambos niños, y tres adultos, Julián, Ramiro y Toño, estos dos últimos con Discapacidad Intelectual Moderada, equivalente a un CI de 35 a 50, por lo que forman parte del 10% de la población con alguna patología psiquiátrica.
Julián de 43 es chófer de Uber con una Ingeniería en Sistemas Computacionales por parte del IPN, y vaya que forma un «impenetrable sistema defensivo» para evitar los ataques contrarios ¡I.S.D chavos, I.S.D! ¡ATENTOS!
Apenas cinco minutos del primero de dos tiempos de quince y ya iban 5 a 3 a favor de los conquistadores, Iker se ha despachado cuatro golitos con 15 años cumplidos y una bazooka en la pierna izquierda, que con que apenas apunte provoca el agache de Sebas quien teme al misil y prefiere que la red que defiende sea el objetivo y no su boca chimuela.
Voltereta sorpresiva a nada de acabar la primer parte, 8 a 6 gracias a la entrega exhaustiva y agresiva (rayando en lo ilegal) de Toño, quién con enjundia sacó el orgullo y su paliacate del Cruz Azul que ató rápidamente a su frente, convirtiéndolo en un temido contención que recuperaba cualquier balón en pies extranjeros, cómo si de una venganza se tratara por la colonización ya que más de una vez, un recuerdito les dejaba a los invasores. «Es que no puede medir su fuerza» susurraba Julián a Xavier a forma de disculpa esperando que no se molestará con el aficionado a la máquina «Dale macho que así se curten los chicos» , aunque no creo que las lágrimas de Aleix o la rodilla raspada de Joaquín opinaran lo mismo.

9 a 7 al descanso, un Iker desconcertado con el rendimiento de sus hermanos, azotando su botella de Bonafont contra la tierra que provocó un aspavientos del Iturraspe mayor, haciendo énfasis en la función que cada uno de los rubios retoños tenía sobre el terreno de juego. Por otra parte, Toñito recibe una sugerencia de su capitán aludiendo a no ser brusco con los muchachos, a lo que él responde «Pudo badón, no e fata» lo cuál provoca la risa de Sebas y Paco, que también se habían reído hace rato cuando escucharon impenetrable, es curioso pensar lo que pasó en las mentes de los chiquillos pero esa curiosidad se esfumó con el grito de Ramiro «¡No se dian de mi migo!» y pum, silencio de ambas bancas cómo si se hubiera muerto alguien, ah sí, el descanso. Hora de la segunda parte.
Pareciera que el reajuste de estrategia y actitud le sirvió a los españoles porque de inmediato se fueron con todo hacia la portería rival, perforandola en dos, tres, seis ocasiones en apenas 5 minutos «Solo denme el balón a mí» decía un altanero Rafael que no había aparecido en todo el encuentro hasta que se despachó 6 asistencias y una tercia de caderas, y es que el adolescente parecía una bailarina de ballet en sus desplazamientos sobre el concreto, tan elegante con la esférica como el nombre que cargaba a su espalda: A. Iniesta, trazos y magia a la par de su zancada que hacía recordar las mejores etapas del fantasmita en Cataluña.
Tensión y preocupación del lado azteca, Ramiro amenazaba con irse y llevarse su balón tras el resultado cuesta arriba que tenían que cambiar, Julián intentaba quitarle el miedo al balón a Sebas y Toñito repartia leña a diestra y siniestra. La esperanza lucía perdida hasta que un envalentonado Paquito, se ponía de portero a pesar de su falta de estatura y dedos para llenar los guantes con la promesa de qué nada iba a entrar, su ausencia de centímetros se vio opacada por su exceso de actitud «¡Eso enano! Échenle chavos que si podemos» alentaba Julián a un equipo que no vería caer Tenochtitlán dos veces.
La resistencia de la defensa vasca se vio fuerte hasta el momento en que Toñito se sumó a la delantera, por la sencilla razón de qué preferían dejar vulnerable a su padre en la portería que tener otro moretón en la espinilla. «Ya detenlas papá» decía con cinismo Aleix tras el gol del empate marcado por un punterazo de Antonio que festejó como si hubiera ganado el mundial, brincando con ambos puños en alto y rodando tres veces sobre el suelo. 13 a 13 con un minuto restante, dos nubes que se posaron en la cancha y tres gritos de Xavi pidiendo concentración.

Última jugada, la bocha está en dominio de los mestizos que distribuyen como Guardado hasta encontrar un hueco para jalar del gatillo, la oportunidad aparece, Julián mete un derechazo que Iker tapa con su pantorrilla, lo que hace qué el balón se eleve con la consigna de ser de quién peleé por el. Xavier toma la iniciativa y salta mientras Ramiro saca un es mía durante su brinco, choque de cabezas que dibuja una escena escalofriante, Ramiro cae inconsciente al suelo.
Gente tras la reja azul se asusta y ofrece ayuda, algunas señoras optan por voltear y taparse el rostro soltando un Ay Dios, Sebas y Paco se abrazan y lloran. Una atmósfera de horror se encapsulaba hasta que Julián pidió calma, «Ayúdame Xavi, agárrale la cabeza», el castellano asentó y comenzó a mover el cráneo del afectado de un lado al otro mientras el chófer de Uber ponía el cuerpo de Ramiro de lado, ambos con un temple relajado, cómo si con una cosa rutinaria estuvieran lidiando. Cuestión de segundos para que el lampareado se levantara con una sonrisa, cómo si San Pedro le hubiera contado un chiste, la paz volvía.
«Ten Rami, te hice penal, es gol gana» Xavier le daba el balón a un confundido Ramiro en un acto de empatía y humildad ante la sorpresa y reproche de sus cuatro hijos que no estaban nada contentos, y como no estarlo si estaban a un tiro de perder su invicto. Ramiro solo se reía miéntras acomodaba a la número 5 en el manchón «Vamos a ganar chavos» presagiaba ¿Han escuchado eso de no cantar victoria antes de tiempo? Seguro que el buen Rami no porque encarrerado, metió un punterazo que se estrelló en el travesaño y dió raíz a una serie de rebotes que terminó en un contragolpe letal, pase bombeado de Rafa a Iker que definía de volea al ángulo, se acabó, la conquista de Las Arboledas se concretaba ante la incredulidad de Toño y los puñetazos al suelo de Paquito, que con tristeza en sus ojos se lamentaba por no poder cumplir su promesa. «Ya chaparro, te rifaste, fue el único gol que te metieron desde que te pusiste» consolaba Julián al niño que se quitaba sus guantes y un par de mocos escurridos por su llanto. Una chamoyada y unas papas serían suficientes para alivianar al chamaco, quién antes de abandonar la cancha se despedía con un chocalas de sus amigos dejando una frase sonriente al aire «El otro domingo no me metes gol Iker».


Qué entretenido partido, amigo 😀
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Gracias, estamos para servirte esperando mejorar, saludos Degho🍍
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no es la champions¡¡ no es la world cup¡¡ pero le sobra Emoción a esta crónica¡¡ muy, muy padre¡¡
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